sábado, julio 28

Vacaciones de una hora y pico

Hoy después del taller, Aileen y Pepe me invitaron a tomar un café a su casa.

Colores, mucho colores. Un portón de hierro oxidado que deja ver la laguna. Una cocina verde botella, un sillón rayado en naranjas y bodeaux de terciopelo. Otro violeta de un sólo cuerpo. Una fuente de esas que dejan caer agua por la pared y un sapo de arcilla que vive simbióticamente en el charco.

Y mucha luz. Ventanitas en la pared con objetos. En una, un huevo de avestruz (me parece).

Lámparas con pie de hierro, y en la parte de las lamparitas con canutillos color naranja, ocre, amarillo y colorado. Un cactus de tela en una maceta de cemento. Ventanas grandes que dejan entrar mucha luz. Un muelle y una playita con arena. Y una especie de fuerte armado con troncos. Y un pájaro blanco, grande y plumudo que empezó a hacer sus gracias. Medio zancudo también.

Y de repente Jorge Drexler de fondo.

Y nos sentamos a charlar en el living -tazas de por medio-.

Y se sintió TAN BIEN.

1 comentario:

Lev Davídovich Bronstein dijo...

Hola, que tal?
Me gustan mucho las descripciones, más cuanbdo aportajn a l que se está relatando. A su vez, no entiendo a la gente que nmo le tiene paciencia a una buena desrcipción...
No te contesté antes porque estaba prepareanbdo un final.
Tengo muchas escenas de Amelie que me gustan. Una de mis favoritas es la secuencia en que se venga de ese verdulero con carácter podrido. :P
Bueno, saludos y te agrego en mi lista de blogs, como para charlar cada tanto.