viernes, mayo 25

Conejito dime tú

1.

Siempre tuve bastante atracción por los conejos. Ya desde pequeña insistía (mucho) con tener uno. Eran mi debilidad...

La siguiente escena transcurre mientras mi mamá me bañaba (las mejores conversaciones entre una madre y una hija pequeña siempre transcurren a la hora del baño -de eso me di cuenta muchos años después-). Yo tenía tan sólo tres años. Y la conversación -que por supuesto yo no recuerdo- la desempolva la guacha cada vez que quiere mortificarme (y la verdad que le sale bastante bien...). La cosa fue más o menos así:

C(3): Mami, me comprás un conejo?

M: No Caro, cuando seas más grande.

C(3): Mami, un conejito. Uno (con el dedo).

M: No, no podemos.

C(3): Sí, ma, compremos uno. Yo quiero tener un conejito. Comprame un conejito... Por favor, ma. Comprame un conejito...

(qué hichapelotas esta pendeja, no?)

M: No gordita.

C(3): Pero mami, yo quiero uno. Un conejito bebé y lo cuidamos. Yo soy la mamá.

(Entonces mi madre no tuvo más remedio que recurrir a la figura represora de la familia:)

M: Es que papá no quiere que tengamos un conejo, Caro. Y si compramos uno se va a enojar.

C(3): (cara de desconsuelo)

(...)

C(3): Mami?

M: Sí...?

C(3): Falta mucho para que papá se muera?

Después de eso, por supuesto, mi mamá corrió a comprarme un conejo.

*************


2.

Esta escena transcurrió alrededor de mis cinco-seis años de vida. No sé cuántos conejos/víctimas habían pasado a esta altura por mis pequeñas manos, pero a este vamos a llamarlo el conejo Álvaro (qepd).

El conejo Álvaro se había adaptado bastante bien a la familia, sobre todo a mi y al ovejero alemán que vivía en nuestro jardín y que le tenía muchas ganas -Álvaro era para el ovejero, lo que para mi un pedazo de chocotorta-. Álvaro no era de lo más atleta, por eso mi instinto maternal a flor de piel y yo lo paseábamos en una suerte de cochecito que mi madre había recauchutado.

Pero un buen día se me ocurrió que tal vez al conejo Álvaro le gustara pasear con correa.

Entonces le puse la correa y salimos a pasear por el jardín. Pero como el conejo Álvaro era medio vago, se resistía un poco al paseo.

Y yo, por aquellos días, era una persona bastante-bastante insistente.

Entonces insistí.

Al conejo Álvaro le costaba seguirme el ritmo, entonces decidí alentarlo tirándole de la correa. Un tirón, dos tirones. Tres, tal vez. Y pasó lo que en estos casos suele pasar: el conejo Álvaro comenzó a padecer un cuadro de asfixia. Y como en mi casa lo que menos faltan son médicos, fui en busca de mi madre para que socorriera al paciente.

Esta parte no me la olvido más, porque me quedó grabada en la retina: mi mamá haciéndole masajes cardíacos al conejito, mientras yo, arrodillada de espaldas y llorando le pedía a Dios que lo resucitara, mientras decía: "soy una mala madre! soy una mala madre!" (y me tapaba la boca con las manos).

Para desgracia del conejo, Dios y las manos mágicas de mi madre lo revivieron.

El conejo Álvaro, por supuesto, nunca más salió a pasear con correa. Y vivió un par de años más hasta que el perro se lo desayunó.

3 comentarios:

lulu dijo...

carito. me rei mucho con lo del conejo.. gracias a Dios yo no me especialise en conejos durante mi infancia pero bue.. fui por el lado mas feo.. onda sapos y eso dddddddddddddddddddddddddd. por favor que desastre.
sabes que te quiero mucho y que aunuqe estes triste tenes que saber que sos una persona muyy importante por lo menos para mi.. sos linda, simpatica, inteligente. jaja re. pero bueno enserio tenes muchas cosas para dar y lo unico qeu te falta es saber recibir.:)
TE QUIERO MUCHO NO SE QUE HARIA SIN VOS. segui escribiendo.. tenes muuuuuuuuucha materia gris. jiji lo aprendi hace poco en bioloshi.

TE AADOOOOOOOROO NEGRA CADORNA :)
lulu (19 de enero de 1991 caro tuvo a lo que hace cinco años llamo su peor pesadilla, su hermana) ..

ahora nos llevamos super gracias a la madre del amor hermoso.

La chica Malfattis dijo...

Negra... qué genial lo del conejo Álvaro. No sabía!!! Nunca te pregunté en qué parte de tu jardín están enterrados todos los animales q tuviste xq deben ser un abono bastante importante. Están abajo de los frutales?

caro dijo...

Muy feo el comentario del abono, eh?
Nosotros los enterramos por cuestiones de afecto, porque son parte de la familia -no sé vos, con Apolo y Psycho, uno deportado al campo y el otro en vías de... jaja-. Nosotros jamás nos deshacemos de una mascota.
Terribles los malfattis del miércoles, les pongo 5 tenedores -del 1 al 5-. Espero ansiosa los agnolottis.

Y qué divina mi hermana, es la única que me deja comentarios, jaja. Seguí así lulu!! que te ganaste la ida y la vuelta al boliche por un mes más.