miércoles, noviembre 7

Hombre que lee a un hombre que lee

Estábamos en el auto volviendo a casa y me contaste lo que te dijo cuando estabas allá, que la vida había sido muy generosa con él y que por eso él tenía que ser agradecido. Y que no gritaba cuando hablaba, todo lo contrario. Que miraba las cosas distinto, un poco entrecerrando los ojos como para ver los claroscuros y no perderse nada, como cuando estás pintando y querés ver bien dónde están las luces y las sombras. Y como la vida había sido tan generosa con él, trataba de ser lo más atento que podía ser, y te abría la puerta para que te subieras o bajaras del auto, y si no estaba arreglando algo, estaba preparando café, o sacando la basura, o sonriéndote. Porque nunca sabés quién está necesitando que le sonrías y de última, de última, no te hace además bien a vos sonreír? La gente no te mira distinto si le sonreís y no se lo esperaba? Aunque sea un extraño, digo. Acaso no te sentís bien con eso?

Y la vida te puede pegar duro a veces, pero en realidad vos tenés muchas herramientas para enfrentar todo eso. Y es que sí, todo depende de la actitud que le pongas. Y en serio, te digo, si vos hacés las cosas bien, si sos una buena persona, si tenés buenas intenciones, si le ponés el corazón a las cosas, la vida te devuelve todo eso. Es como la mano invisible de Adam Smith, que equilibra las cosas. Como si el universo o Dios o lo que sea, conspirara a tu favor para que las cosas se te den.

Vos seguí mirando las cosas así, con los mismos ojos. Está bien que seas curiosa, y está bien que hagas lo que sentís. Hasta ahora el instinto nunca te traicionó.

Y en el tren había un tipo leyendo el diario, y a su vez otro tipo leía al tipo que leía. Leía su cara, sus expresiones, lo que le estaba generando leer el diario en ese momento, esas líneas.

Un hombre que lee a un hombre que lee (como los Trece hombres que miran de Benedetti, pero estos leían).

Y yo miraba todo eso mientras escuchaba Estadio Azteca. Y mientras miraba todo eso, también pensaba en que la vida también fue muy generosa conmigo.

Está bueno mirar a alguien mirar. Me gusta eso, es como si te estuvieras metiendo en su fuero íntimo, como si le estuvieras leyendo el pensamiento, como si estuvieras descubriendo sus secretos.

Pero mejor, mucho mejor es mirar a alguien que te mira. Esos dos o varios segundos, lo que dure. Que me estás mirando y te miro mientras me mirás.

2 comentarios:

Madrina dijo...

Sostengo que equivocaste tu carrera. Deberías haber estudiado letras. Voy a comprarme ese libro y a mirarte mas mientras lees...

Anónimo dijo...

no se si es un invento mio o que pero reconozco pedazos de charlas de nuestras en distintos posts , o por lo menos me siento super indentificada en muchas palabras

un beso carinio , me emociona leerte de repente..

lu