domingo, noviembre 4

China town






El olor del barrio chino es indescifrable. En ocasiones, sumamente repulsivo, pero ciertamente indescifrable. De dónde puede venir semejante olor? DE DÓNDE!?

Sudor oriental? mezcla del olor a jengibre con sake? Los chinos se lavan los dientes? SE BAÑAN?

mhhh

Este y otros interrogantes me surgieron mientras caminábamos con mi hermana por el Barrio Chino. Pero salvo por eso, por esa cuestión olfativa, me declaro una enamorada absoluta del Barrio Chino, sus colores, su gente, su folklore. Ir al Barrio Chino es uno de mis programas preferidos.

Las vidrieras empalagadas de cositas kitsch, budas, gatos de la fortuna, las típicas alcancías de cerdos dorados, los mandalas, los pinceles de pelo de conejo, las bolas para hacer masajes, los supermercados con productos autóctonos (que nos vimos tentadas de comprar).

Después terminamos en el barcito ese, tomando té verde y de ginseng y comiendo una cheescake que nos sirvieron con una grulla-origami.

2 comentarios:

numaleon dijo...

Más allá de los cuestionamientos higiénicos, me diste ganas de pasear por ahí.

Enriqueta dijo...

El cheescake. Eso si que no es chino... Me parece que ahí está el problema.