lunes, octubre 29

Dudas existenciales que no te permiten continuar con tu vida

Estoy en el tren y de repente de la nada y en forma absolutamente imprevista e inconsulta me asalta una palabra, por generación espontánea, que no tiene nada que ver con la señora gorda que está transpirando al lado mío, ni con el señor que está leyendo un libro de Lanata, ni con el estudiante de derecho que está tragándose la Guía de Obligaciones y la tiene resaltada con cuatro colores distintos.

Me asalta la palabra *palangana*.

Palangana llena de agua con jabón Woolite (porque mantiene vivos los colores de mis remeras preferidas), o de agua con suavizante Vívere que impregna mi ropa con perfume a cañas de Bambú.
Palangana de café con leche (como la taza de Ine).
Diálogo-palangana, rebozante de palabras, pero de no más de 10 centímetros de profundidad (los peores).

Y *palangana* no sólo me ataca de la nada, porque no tiene nada que ver con lo que estaba pensando (porque estaba entretenida leyendo mi Lonely Planet, subrayando lugares, pegando banderitas), sino que además me amenaza la duda existencial: ‘cómo se dice en inglés?’.

Bowl…?

Nah, vessel. Sí, vessel. Pero el gusano de la duda que habita en todos seguía transitando lentamente por mi sistema nervioso.

Y cuando ya iba por L. de la Torre… era basin. Con total seguridad. Entonces le puse un tic, y a otra cosa mariposa.

2 comentarios:

alfred dijo...

uff.. genial lo del "Diálogo-palangana"

Anónimo dijo...

Te olvidaste de palangana con agua tibia para remojar los pieces antes de la pedicuría... ah! nada taaaaan relajante como eso.